AMADIPA: Rompiendo los moldes

Vida en dignidad March 23, 2026

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AMADIPA nació en 2023 con una convicción: su lucha no sería asistencialista, sino profundamente política. En apenas tres años, la Asociación de Mujeres Autónomas con Discapacidad de Panamá ha materializado su potencia política a través de pasos decisivos, impulsadas por un enfoque disruptivo que redefine el activismo tradicional en el contexto panameño:

  • Actualmente cuenta con una base de 27 mujeres migrantes, afrodescendientes, indígenas, jóvenes y adultas, tanto de zonas urbanas como semi rurales.
  • Articula diversas discapacidades (visuales, físicas y auditivas) como un frente político común.
  • Rompe con los enfoques inspiracionales, asistencialistas y de caridad, demandando su lugar como sujetas políticas con voz propia.
  • Teje alianzas estratégicas con el movimiento feminista y de la diversidad sexo-genérica, desde una práctica profundamente interseccional.
  • Reivindica el derecho al disfrute y a la sexualidad, desafiando las normas tradicionales de género.
  • Ejerce un liderazgo auténtico, construido desde sus propias demandas y realidades territoriales.
  • Avanza hacia la autonomía financiera, tras obtener su personería jurídica a finales de 2025, para gestionar fondos públicos.

Detrás de estos logros también hay historias de transformación que desafían los prejuicios. Hablamos con Marissa Martínez (Presidenta), Estefanía Cubillos (Coordinadora de Proyecto), Nicole Hernández (Secretaria de Actas), Yamileth López (Logística) y Esther Villarreal (Tesorera). Ellas relatan cómo, durante 2025, la organización logró cambios significativos en la vida de las mujeres con discapacidad que formaron parte de sus espacios.

Discapacidad en Panamá: leyes y derechos en papel mojado

Panamá sigue siendo un país muy conservador con una deuda histórica en materia de derechos. Para Estefanía Cubillos, la visión predominante continúa anclada en el asistencialismo. Además, subraya una brecha evidente: Panamá ratifica tratados y convenciones, pero su cumplimiento es cosmético. Se respetan los descuentos en vuelos, hoteles o restaurantes, pero el cambio estructural y la verdadera inclusión siguen siendo materias pendientes.

Otro elemento por destacar es que las organizaciones de personas con discapacidad en Panamá suelen ser mixtas y mantienen una perspectiva binaria (hombres y mujeres cis) en su manera de trabajar. También, históricamente, se han centrado en el apoyo a la salud y el cuidado, dejando de lado la incidencia política, la reflexión sobre la propia agencia y el cuestionamiento del status quo.

AMADIPA: Una colectiva política que promueve la autonomía

En un contexto donde el financiamiento rara vez llega a colectivos de mujeres con discapacidades diversas, AMADIPA ha emergido como una fuerza pionera. Han creado un espacio para enfoques innovadores y accesibles que tocan las fibras más profundas de quienes participan en sus procesos y espacios. Como relata Nicole: “Algunas mujeres se acercaron por primera vez al concepto del autocuidado, mientras otras exploraron dimensiones de su sexualidad, placer y sensualidad”.

Por otro lado, en AMADIPA están convencidas de que fortalecer su autonomía, agencia y liderazgo, exige romper con la narrativa de la lástima. “Queremos transformar la percepción social de que no podemos decidir sobre nuestros cuerpos y nuestras vidas”, comenta Nicole.

Yamileth, quien tiene baja visión, compartió una experiencia en donde ella y su compañera Esther, que es una persona en silla de ruedas, fueron a una institución a hacer una gestión y la gente no entendía cómo podían movilizarse sin el apoyo de alguien que las llevara. Ambas lo vieron como una oportunidad valiosa para generar conciencia y desmontar prejuicios.

Y es que, a como dice Nicole, “La sociedad panameña no está acostumbrada a ver mujeres con discapacidad saliendo solas, yendo a bancos y a entidades gubernamentales o manejando procesos de forma autónoma”.

Apoyar la transformación: el respaldo de FCAM por la autonomía y la sanación

A través del proyecto “Reivindicando Nuestra Autonomía: Mujeres con discapacidad que transforman sus realidades en libertad colectiva”, AMADIPA realizó en 2025 talleres de introspección y sanación. Estos espacios, centrados en el bienestar corporal y mental, fueron diseñados para que las participantes reconocieran y trascendieran los miedos, tanto individuales como colectivos.

Taller “Feminismos en la historia”

Este taller lo realizó AMADIPA en alianza con CIMUF, organización panameña, también coparte de FCAM, que promueve los derechos humanos de las personas de la diversidad sexo genérica, especialmente las mujeres, visibilizando su participación social y promoviendo sus liderazgos desde una mirada interseccional.

“Como siempre nos han querido borrar o nos han querido ocultar, junto con CIMUF, quisimos contar cómo hay gente que hace cosas en el mundo desde el alto nivel o desde la comunidad. Hablamos de Ammarantha Wass, una mujer ciega y trans de Bogotá, que está en las calles, hace ollas comunitarias y arengas. También de Brenda Villalobos, de Costa Rica, que es una mujer ciega y trans, pero está más desde lo empresarial y desde la accesibilidad, desde el cine”, comenta una de las compañeras.

Las participantes aprendieron sobre cómo incidir desde distintos espacios y reflexionaron sobre la Escala de Privilegios: “lo que busca la dinámica es mostrar cómo muchas veces hemos sido discriminadas y no nos hemos dado cuenta, o cómo muchas veces tenemos un privilegio y tampoco nos hemos dado cuenta, pero al final muestra que no hay nadie que quede a la par”, recuerda Estefanía.

Otra dinámica que fue profundamente trasformadora y poderosa se hizo a través del baile. Nicole relata lo que vivió con Dayán, una mujer que casi no podía caminar, a quien le daba mucho miedo confiar y terminó bailando:

“Yo estaba al lado de Dayán y estábamos bailando, y ella no quería levantarse. ´Vamos a bailar´ [le dije], y ella me dijo ´tengo miedo, me voy a caer´. ´No te vas a caer´, le contesté. ´Yo te voy a ayudar y tú vas a bailar. Te vas a apoyar de la andadera y yo voy a pararme detrás de ti. ´ ¿Estás segura? Tengo miedo´.  Me puse detrás de ella, la agarré de la cintura y empezó a bailar, hasta cuando me dijo ´suéltame´. Yo me apoyé de la andadera y esa mujer se fue hasta el suelo y empezó a bailar y a aplaudir. A mí me llegó mucho porque yo a Dayán apenas la conocía y ella se sintió segura, cómoda y pudo hacerlo. Ese día creo que lloré”.

El Círculo de Bienestar

Otro de sus logros fue el Círculo de Bienestar, un espacio de autocuidado colectivo que transforma una práctica individual en un acto político sostenido. “Incorporamos el autocuidado no como un lujo, sino como una herramienta para seguir desarrollando nuestra autoconfianza y de esta manera nos sintamos más seguras, unidas y capaces de participar en cualquier ámbito de la sociedad”, afirma Esther.

“Fue una experiencia muy bonita, las compañeras sordas tuvieron una participación muy buena porque teníamos a los intérpretes, fue muy lindo que ellos transmitieran lo que ellas querían decir, lo que ellas querían comentar y siento que también para ellas fue bueno poder participar de esta manera tan activa en este círculo”, comparten.

Conectando con mi cuerpo

Por los prejuicios sociales, las formas tradicionales de crianza y los juicios morales con respecto a la salud sexual y reproductiva, a muchas mujeres con discapacidad se les ha negado su derecho a conectar con sus cuerpos, con el placer y su sexualidad.

“Mi mamá nunca me enseñó lo que era un período, una regla, el cuerpo en sí”, y en este taller, “aprendí que puedes tener sensaciones tú como mujer explorando tu cuerpo”. “Entonces, después del taller sí me atreví una vez, aquí en mi casa, estando sola. Busqué un lugar cómodo donde yo me sintiera bien y empecé a explorar mi cuerpo, cosa que nunca, de verdad, a mi edad, lo había hecho”, comparte Yamileth.

Este taller fue muy revelador, porque después varias mujeres se les acercaron a las compañeras de AMADIPA preguntándoles sobre cómo podían ir al ginecólogo por primera vez. Se rompieron tabúes al hablar de ese tema, incluso hicieron pancartas sobre su derecho al cuerpo y al placer.

La confianza, el respeto mutuo y que la facilitadora fuera una mujer con discapacidad física, fue algo muy valorado. “No era como alguien ajeno, alguien extractivista, que venía con un tema inventado, sino que hablaba de su realidad, de su cotidianidad”.

En este taller también se habló del porno inspiracional. “Ahí aprendimos a nombrar el porno inspiracional que nos cosifica y [aprendimos] a diferenciar el modelo médico que nos ve como ‘enfermas’, del modelo social que lucha por nuestros derechos”, dice Estefanía.

Esto tocó muchas fibras. Varias de las compañeras pudieron nombrar eso que muchas veces habían sentido, pero no encontraban las palabras para explicarlo. “Mucha gente en su vida se ha sentido cosificada, pero no sabía cómo llamarle o cómo denominar esa sensación”. Cristel, una de las participantes del taller dijo: “ya no queremos más porno miseria”.

El porno inspiracional, al presentar a las personas con discapacidad realizando logros excepcionales o mostrándolas siempre positivas, lo que hace es ocultar las barreras reales que enfrentan las personas con discapacidad. AMADIPA, en cambio, busca crear contranarrativas que hablan del trabajo colectivo necesario para derribar las barreras físicas, laborales y actitudinales, que son la verdadera causa de exclusión.

Una red que se sostiene y amplifica

“Somos una historia de éxito porque el FCAM confió en una organización naciente, diversa y radicalmente política”. Para 2026, AMADIPA se propone consolidar su sitio web, profundizar sus alianzas y sensibilizar sobre políticas públicas. Su esencia, lucha, unidad, fortalecimiento, autonomía, inclusión y libertad siguen guiando cada actividad y decisión. Han demostrado que la verdadera accesibilidad va más allá de una rampa física e implica la ruptura de los prejuicios que llevan siglos encarcelando el potencial de las mujeres con discapacidad.

“Hemos probado que se pueden crear espacios donde se vale saber y no saber, donde hablamos en primera persona y donde la única discapacidad es la de una sociedad que se niega a vernos como lo que somos: mujeres plenas, autónomas y libres”.

Galería de fotografías del taller organizado junto a la organización CIMUF:

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